Muy querida familia,
Once días después de mi "aterrizaje", fui a la casa de Nonoso y la Pame, en mi primera visita oficial. Llegué con mis papás, en mi coche convertible, donde me dormí una rica siesta.
Estaban Martín, María José y Rocío. Cristóbal, Paula y Max tenían otros compromisos y no nos pudimos ver.
Nososo había comprado unos globos rosados, para decorar la casa, pero llegó tarde del supermercado y no alcanzó a tenerlos instalados, para cuando yo llegara. Así y todo, Rocío infló un par para darme la "bienvenida oficial."
Los grandes almorzaron un rico asado alemán,con ensaladas, mientras yo dormía plácidamente bajo la atenta mirada de mi prima Rocío.
Después que almorzaron los grandes, hubo una sesión de "belleza" para mujeres. Mi abuela Pame le pintó las uñas a la Rocío;
La Pame le pintó las uñas a mi mamá, mientras la Coté nos regalaba de su amor, a todos;
Rocío le puso brillo labial a la Pame y todo se había convertido, en un verdadero ¡"Salón de belleza"!
Repentinamente me desperté y me tocó tomar mi papa. Mi mamá, siempre muy preparada, sacó la mamadera y me dio de comer, lo que se transformó en todo un acontecimiento para la familia;
¡Se pararon todos a observar cómo yo me alimentaba en mis primeros días de vida!
Terminada la papa, me estiré de sueño y tuve un precioso momento de regaloneo con mi mamá.
La visita de los nietos siempre deja huellas como estas; guaguas que duermen en la citroneta de Nonoso, globos rosados para mi bienvenida y un despliegue de monos y juguetes, sembrados por todas partes. ¡Pero es precioso!
Tuve una linda conversación con la Pame y luego me volví a dormir, antes de volver a mi casa.
Me habría encantado que hubieran estado Cristóbal, Paula y Max, pero ya habrá otras oportunidades para que nos veamos.
¡Los quiero mucho!
Valentina